Ya eso fue todo...
Martes 17
Llegamos a Bilbao el viernes a medio día, almorzamos y por la tarde estuve guardadita trabajando. El sábado nos fuimos a la playa de Sopelana estuvimos ahí un buen rato, hacia mucho sol y mucho calor y, aunque me regañen, aquí el sol pega diferente y me queme los hombros y la espalda. Cuando volvimos a la residencia prendí el bicho con toda la noble intención de trabajar en el proyecto, pero estaba conectada Guada en msn y me dijo que había fiestas en Baracaldo que si quería ir.
Ya que estamos… Después de comer me fui para allá. Livia en un principio me dijo que iba conmigo pero a última hora se corrió con la excusa de que “había estado todo el día en la playa y estaba cansada” entonces me fui solita y me encontré con Guada allá.
Estuvimos viendo los fuegos artificiales, muy bonitos por cierto, aunque ni cerquita a los de Pamplona, con unos amigos de ella que al rato se fueron porque son enfermeros y tenían que trabajar al día siguiente. Nos quedamos las dos paseando por Baraklado, vimos el concierto de Loquillo y luego pasamos por un bar y nos tomamos una cerveza, nos la sirvieron en unas jarras tan bonitas que al final, con todo lo que jodimos, los del bar nos las regalaron. Pasamos por su casa para dejar las jarras y volvimos a la fiesta y entre una cosa y la otra nos dieron las 5 de la mañana en la calle, así que decidí que me quedaba a dormir allá.
Nos despertamos el domingo a las 9 porque me iba de excursión con Tere y Eliseo y me recogían en la residencia a las 11, así que me vine corriendo, y muy puntuales pasaron por mí. Fuimos nuevamente a Cantabria, esta vez pasamos por Laredo y luego a un pueblito muy lindo que se llamaba Liérganes, lleno de casitas de piedra con flores en los balcones. Hacia un calor y un solazo insoportable y poca sombra había en el pueblito.
De ahí salimos para Santander, almorzamos allá y luego fuimos a ver el Palacio de la Magdalena y el Hotel Real, muy lindos pero la locura climática atacó nuevamente y estuvo a punto de llover. La idea era pasar por Laredo otra vez al regreso pero había tal cantidad de carros en la carretera y el clima no daba muchas esperanzas que decidimos omitir esa parte del paseo.
Ayer llego Mariela por la tarde. Yo estaba en el casco comprando unas cosillas que me faltan y por variar, hice un rato de visita con Oscar. Hable con Lauri por msn y me dijo que estaba en Madrid que venia mañana a verme para que nos despidiéramos, tan linda. Llame entonces a Nunita a decirle primero que si me podía guardar unas cositas en su casa y también para avisarle que no iba a almorzar con ella por lo que venia mi amiguita. Llega a medio día así que iremos a almorzar con Mariela y daremos una vuelta y se devuelve a Madrid por la noche ya que no puede quedarse en Bilbao.
Miércoles 18
Hoy fue un día de carreras, por la mañana dije que no iba a pelear mas con la maleta para que cerrara así que tome la inteligente decisión de ir a comprar una mas grande, bueno de hecho es del mismo tamaño que la otra pero tiene más fondo. Después de eso vine a cambiar las cosas de maleta y en la que no llevo deje un montón de ropa (y mis pantuflitas de elmo) y la lleve a la casa de Nunita para que me la guarde hasta septiembre que vuelvo por ella.
Luego me llamo Lauri a decirme que no iba a poder venir hoy así que salí de la residencia, me encontré con Mariela y fuimos a donde Nunita a dejar la maleta. Ya que le había dicho que no iba a almorzar con ella, la invite a tomar “el aperitivo” y al final terminamos “almorzando” a punta de pintxos en un bar. La dejamos en su casa y nos fuimos rumbo al casco que yo había quedado de pasar por la tarde por donde Oscar y Arturo a despedirme.
Estuvimos dando vueltas por el casco cuando me llamo Li que iba a salir con Juliana su amiga entonces quedamos en un sitio y después nos íbamos a comer pintxos a un bar de Deusto que hay unos deliciosos. Allá nos encontramos con Lau y volvimos a la residencia justo para comer.
Mis maletas pesan… mucho, ojala no me pongan problema ni me vayan a cobrar exceso de equipaje. Estoy cansadita.
Sabado 21
Ya estoy en Bogota. El jueves fue Lauri desde Madrid hasta Bilbao solo a despedirme (tan divina!) llego justo después de almorzar entonces estuvimos un rato hablando hasta que llego Mariela y nos fuimos al casco a recoger unos cd’s que habían llegado y luego al Víctor a tomar un pintxo. Ahí llegaron Lau y Li y nos fuimos a otro bar en el casco a tomarnos algo. Luego volvimos a la residencia y decidimos que Lauri se quedaba de contrabando a dormir.
Nos quedamos en mi cuarto todas haciéndome “la despedida” Mariela aporto el tequila y yo puse la música jejeje estuvimos como hasta las 3 y nos dormirnos un ratito porque yo no aguantaba mas, estaba super cansada y a las 6 llegaba mi taxi que lo deje pedido desde la noche anterior.
Llegue al aeropuerto de Bilbao a las 6:20, había una cola larguísima y cuando llegué al mostrador puse mis maleticas y me dieron las tarjetas de embarque Bilbao-Madrid y Madrid-Bogotá. Me pasé 5 kilos en las maletas pero no me pusieron problema. Cuando me dice la señorita de Iberia que tenía que estar en la puerta de embarque a las 8:55 entré en pánico.
Le dije "pero el vuelo no es a las 8:25?" y me dice "no, es a las 9:30" Ay de por dios! Así llegaba a Madrid a las 10:30 y no me daba tiempo para coger el vuelo a Bogotá que salía (en teoría, recordemos que es Iberia) a las 12 por lo cual tenía que embarcar a las 11:15 y conociendo mi mala suerte fijo fijo el vuelo se retrasaba y yo tenía que cambiar de terminal. No soportaba la idea de tener que volver a correr por todo el aeropuerto.
Al final me fui al mostrador de venta de billetes y le dije al señor que si me podía poner en el vuelo de las 8:25. Como era de esperarse me regañó muy duro por no haber hecho eso con tiempo, pero me encontró plaza y pude cambiarlo. Pero mis maletas ya estaban facturadas, así que tuve que volver al mostrador para que me cambiaran la tarjeta de embarque y los tickets de las maletas. La señorita estaba un poquito muy furiosa pero lo hizo (no tenía otra opción)
Salí entonces de Bilbo a las 8:25... bueno, a las 8:40 por que "nuestro objetivo es la puntualidad" y llegué a Madrid a las 9:30. Cuando por fin aterrizamos, llegamos a la puerta donde nos bajábamos pero por causas exóticas que no me desamparan el cacharrito este que comunica el avión con el aeropuerto no se movía. MEDIA HORA ESPERANDO Y NADA! Al final, muy inteligentes pidieron una escalera que tardó en llegar otra media hora. Yo con el hígado en la garganta porque en estos casos un minuto es más valioso de lo que uno piensa.
Por fin llegó la dichosa escalera y nos pudimos bajar del avión, nos estaba esperando un autobús ENANO que nos llevó hasta la entrada del aeropuerto y tuve que pasar por el control de pasaportes que, dicho sea de paso, tenía otra cola larguísima. Ya una vez en la terminal que era, con la puerta medio ubicada (sólo habían puesto la letra, faltaba el número) pude respirar tranquila.
Volviendo a la teoría, debíamos embarcar a las 11:15, cosa que no hicimos sino hasta las 12:20. El avión salía a las 12:50... salió a la 1:30, el vuelo super tranquilo, dormí un buen rato y llegué a Bogotá a las 3:30p.m. (hora local) que allá eran las 10:30 p.m.
Me estaba esperando mi mami con la abuelita y Rafa en el aeropuerto y vinimos a la casita a dejar el trasteo. Tomamos oncesitas chibchas (pandeyuca, empanadas y buñuelo) y salimos a donde la abuelita Mirentxu que nos había invitado a comer. Estuvimos muy rico allá pero yo estaba cansadita entonces volvimos tempranito.
Sobreviví a las 10 horas volando sobre tiburones hambrientos y aquí estoy en mi casa, con mi mamá, mi familia, mis amigos y extrañándolos a todos.
