Reporte de la semana
Miércoles 22
Llueve. Llueve. Llueve… El lunes hizo un poco de sol, pero muy poco y mucho frío. Han sido días de reclusión extrema, con el frió que hace y la lluvia, pocas ganas dan de salir.
Ayer fui a almorzar donde Nunita, como todos los martes. Llovía tanto que llegue a su casa totalmente empapada a pesar de tener paraguas y chaqueta de lluvia. Es oficial. Ahora SI TENGO que comprar zapatos que no se inunden cuando llueve. Me toco acudir a la vieja técnica de empacar unas medias secas en la maleta y utilizar bolsa plástica entre 2 pares de medias para que no se me mojaran los pies y me ganara una gripa.
Esta mañana compre vitamina C “por si las moscas”. Fuimos a dar una vuelta por el casco viejo y encontramos unos almacenes de ropa súper baratos. Compre mi abrigo (por fin) pero tuve que dejarlo para que le arreglaran las mangas por que, cosa rara, me quedan muy largas. Después con Laura queríamos ver una exposición que había en el museo vasco, y aprovechando que los miércoles es gratis, salimos para allá. Oh sorpresa! Cuando llegamos y había un aviso que decía que justo HOY estaba cerrado por mantenimiento técnico. Ya toco esperar al próximo miércoles e ir sin falta porque la exposición termina el jueves.
Dimos entonces una vuelta por el casco y pasamos por una tienda de música y ropa porque yo quería averiguar las botas. Vi en la ventana que tenían un aviso de “viaje organizado” para el concierto, pero la tienda estaba cerrada por cuestiones alimentarias (era medio día y toooodo el comercio cierra de 1:30 a 4) volvimos a almorzar a la residencia y luego me quede trabajando en un proyectito que tengo y a las
Después de comer nos reunimos en la sala de la televisión a jugar Trivial. Un juego de preguntas parecido al sabelotodo pero MUCHO MAS DIFICIL. El 90% de las preguntas eran referentes a España. Me aburrió un poco el juego y decidí abandonarlo a la mitad para venir a seguir trabajando en el proyecto. Quedamos con Ana que mañana por la mañana, aprovechando que el pronostico metereológico no incluía lluvias, salíamos a dar una vuelta y comprar algunas cosas.
Jueves 23
Desayunamos y a las 10 salimos con Ana y Laura. Fuimos a la policía a recoger la tarjeta de estudiante de Ana y después al almacén de los chinos donde compramos un montón de cosas muy chéveres, muy baratas y muy útiles. De ahí salimos para el casco viejo porque yo quería averiguar lo del viaje a Barcelona. Al parecer, el destino me esta gritando en cartelitos de neon que no debo ir a ese concierto, pero aun así no me resigno. El de la tienda, muy querido, me dijo que iba a averiguar si era posible incluir una persona más, porque ya estaba todo organizado, y que me avisaba.
Volvimos a almorzar y a seguir con el proyectito que me esta sacando canas. A ver si logro sacarlo pronto porque de lo contrario me voy a terminar chiflando. Por la tarde llovió un montón entonces me quede guardadita hasta que era hora de ir a clase.
Viernes 24
Por la mañana salí a ver que había pasado con el concierto. Yo creo que ya me resigno. El tipo me dijo que era casi imposible, que la única opción era que alguien cancelara a última hora, lo cual veo más que improbable. Me dijo que pasara el martes a ver que noticias me tenía. Ni modos, yo creo que mejor “dejo así”
Cuando salimos de clase Willy (mi compañerito del master) me dijo que había quedado con los amigos en un bar ahí cerca que si quería ir. Vine a dejar mi maleta y sacar un bolsito mas practico mientras el sacaba el carro del parqueadero de la universidad y lo dejaba en otro lado. Nos encontramos en la esquina y nos fuimos al bar. Tomamos una cerveza y estuvimos jugando cartas como hasta las 12:30. Salimos de ahí y cada uno a su casita. Cuando llegue a la residencia, la puerta automática no abría!
Llame a Livia a ver si me podía ayudar a entrar, pero ella había salido también y estaba un poquito lejos. Llame a Ana (que ya estaba durmiendo) y le pedí que me ayudara. Llamo a recepción pero no contestaban. Ahí me quede, afuera, esperando que apareciera algún alma caritativa que abriera. Al rato llegaron 2 personas más y ahí estábamos los 3, aguantando frío y un viento fuertísimo hasta que por fin llego alguien a abrirnos. Llame a mi mamita para darle las buenas noches y después de un combate a muerte contra una polilla que se había metido a mi cuarto, logre descansar tranquila.

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