El finde
Debido a la sugerencia (un poquito muy exigente) de postear más seguido les advierto que las cosas no han cambiado mucho. Que la novedad ya pasó y los días se han tornado un poco rutinarios. Es por esto que, en comparación con los primeros posts, estos se ven casi que miserables.
Ahora si...
Sabado 25
Por la mañana llame a Marga a ver si por casualidades de la vida podíamos ir a Decathlon (una tienda especializada en deportes) a buscar mis botas de monte para la lluvia. Me invito a almorzar a su casa y después de ahí salimos a comprar las botas.
Compramos… 2 chaquetas. Las botas eran todas grandes, de mi talla solo había unas verde resaltador y unas anaranjadas. INMUNDAS pero vimos unas chaquetas como de las de ratón, que estaban de oferta, ella compro una blanca y yo una azul.
A eso de las 5 vinimos a Bilbao porque ella había quedado con una amiga suya. Por la noche había danzas en
Domingo 26
Un lindo día para ir a dar un paseo en bici. Averiguamos con Livia a ver donde era que alquilaban las bicicletas y emprendimos camino con el espíritu deportista por delante. Cuando llegamos, era en las oficinas del distrito que por cosas de la vida los domingos no abren. Seguimos caminando entonces y vimos que pasaba un señor en una de las bicis que prestan. Intentamos seguirlo para preguntarle donde la había conseguido pero el pedaleaba mas rápido de lo que podíamos correr. A lo lejos se divisaba y seguimos caminando. Llegamos hasta Sarriko (el distrito que queda después de Deusto) y nada entonces acudimos al plan B: preguntar.
Livia le pregunto a la señora del metro y ella dijo que mejor llamáramos al 010 que es el número de información de Bilbao. Nos dijeron que el único sitio que abría los domingos para las bicis era en San Inazio y ya era más lejitos. Nuestro espíritu deportista se vino al piso cuando vimos una tienda de chinos abierta. Cambiamos la bici por las compras y volvimos en bus.
Un lindo día para el deporte. O por lo menos para tener la intención.
Por la tarde fui a almorzar donde Jon Ander. Nada especial que contar, cuando salí de allá fui a dar un paseito por la galea hasta el cementerio a ver si había angelitos. (Las fotos en Flickr) volví y cuando salí del metro compre unas galletitas en una pastelería y dos cafés Kaiku (una marca de aquí, es café listo para tomar, viene en un vaso como si fuera un yogurt y se puede tomar frío o caliente, muy rico)
Llegue y llame a Livia para que nos comiéramos la merienda. Al rato llame a Ana y a Laura también y aquí estuvimos comiendo galletitas, hablando y riéndonos un buen rato.

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